IN MEMORIAN - PADRE JESÚS DE LA PUEBLA VISO

 

 

                

 

                               

                                      

                                 

AL PADRE JESUS FERNANDEZ DE LA PUEBLA

A SU LLEGADA AL CIELO

 

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No cabe ni un alfiler.

-De bote en bote está el Cielo-

Los Santos y Patriarcas

hacen cola para verlo.

 

Lleva una HERENCIA en el alma

que le vio de panadero

y otra, lleva entre sus manos

que le dejó, en testamento

su madre, cuando se fue:

-La de ser un hombre Bueno-

 

Viene a quedarse aquí ARRIBA

porque en Marzo, le dijeron

que los caminos de Dios

son, a veces, un Misterio

( unas veces, Dolorosos;

otras, Gozosos y Eternos).

 

Y él, andador de caminos

de estepas y de senderos

quiso traer de CASTILLA

-la tierra en que la parieron-

pan tierno para su MADRE

Y una Salve, que, en silencio

le va a cantar cuando ELLA

le haga entrar en su Aposento…

 

Y anda de aquí para allá

-nervioso como un mozuelo-

sin saber qué va a decirle…

…Si le dedica unos versos

o quizá se quede mudo

cuando le tiemblen los dedos

al leer esas cuartillas

que preparó con esmero

allá en tierras de Jerez

en Mercedarios silencios…

 

De repente, todos callan.

¡Ya se aproxima el Cortejo¡

Mil ángeles regordetes

todos de color moreno

acuden a la llamada

y se forma un gran revuelo.

 

¡Que ya llega la SEÑORA ¡

¡Que todos tomen asiento¡

-¡Que venga JESUS FERNANDEZ

a presentar sus Respetos…¡

 

Y la MERCED , ¡tan morena¡

-llena de Gracia y Salero-

se dejó de protocolos.

Dejó al Chiquillo en el suelo

jugando con los querubes

y, en un abrazo sin término

se fundió con un JESUS

que, apenas, podía creerlo.

 

Después, lo puso a su Lado

y en aquellos ojos negros

llenos de Amor y Dulzura

¡tan inmensamente bellos¡

vio JESUS pasar su vida…

 

Sus ratos, malos y buenos

sus amigos, sus vivencias

y a sus padres, que ya eternos,

pusieron en sus mejillas

el más dulce de los besos…

y el laberinto de dudas

que anidaban en su pecho

¡volaron como palomas

dejando de ser “misterios”!

 

 

Y sin decirse palabras

-¡Ya habría tiempo para ello!-

al reclinar su cabeza

sobre el inefable Seno

de la MERCED , se dio cuenta

aquel castellano recio

que, de sus ojos brotaban

lágrimas de Amor inmenso

y supo, desde ese instante

¡que se encontraba en el CIELO!

 

 

                                                     Miguel Angel Jaén Esquivel

 

                                                                       08/04/2008

 

 

                                                                                                                                        La Poesía que mostramos nos la ha cedido gentilmente y desinteresadamente Ntro.      Común Amigo el arriba reseñado - Muchas Gracias 

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